Las fases finales llevan a un nuevo marco de gobierno conjunto o, si la relación no tiene arreglo, a una salida pactada con dignidad.
En Sincronizar y Actuar, los socios ya se han escuchado, se han reconocido y han dicho lo que necesitan. Ahora toca decidir.
Hay dos caminos legítimos. El primero: rediseñar la gobernanza compartida, con roles claros, responsabilidades delimitadas, una forma de decidir que respete las dos visiones y un mecanismo de arbitraje para cuando la polaridad se tense.
El segundo: una salida pactada, donde el socio que se va lo hace con dignidad, con una valoración justa y sin destruir la empresa en el proceso. Los dos caminos son válidos. Lo que no es válido es el tercero: seguir juntos sin resolver nada, acumulando resentimiento y secando la empresa año tras año.
Si el camino es la separación, acompaño la parte relacional para que el despacho pueda cerrar la compraventa o la escisión sin que la negociación se envenene. Si el camino es seguir juntos, acompaño a los socios durante los primeros meses de la nueva gobernanza, mientras los acuerdos se ponen a prueba en el día a día.